Despoblado de Berlanga de Duero
En el siglo XVIII era del señorío de la duquesa de Uceda, marquesa de Berlanga, quien cobraba: alguacilazgo (14 medias de cebada que reducidas a dinero importan cada año 42 reales de vellón), quatro unos por ciento, reales servicios de millones y nuevos impuestos. Pertenecían al rey las penas de ordenanza, monte, campo y sangre, que estaban encauzadas con las de Villa y Tierra en ocho ducados de vellón, y le tocaban a ese lugar dos reales y medio. Cobra también el rey las alcabalas (700 reales de vellón) y martiniega (20 reales y 22 mr./año).
En esa época vivían en Cabreriza 30 vecinos y medio incluso 7 viudas . Vivía también un pobre de solemnidad.
Era propietario el Común de un monte carrascal con algunos robles, del cual se sacaba, por el fruto de bellota, 800 reales de vellón/año. Una dehesa boyal de regadío que rendía 30 fanegas. Un pósito real. Una obra pía administrada por el Concejo y fundada por Antonio López Lozano -cura de Arenillas-, Pedro Guerrero e Ignacio Yagüe, con caudal de 65 fanegas y media de trigo que se repartía entre los meses de mayo y junio entre los vecinos de mayor necesidad. Una casa para juntas del Concejo. Taberna y mesón por adra, sin utilidad. Dos puentes de madera sobre el río Talegones para el paso a las heredades por lo que no se cobra.
Pascual Madoz, un siglo después, dice de Cabreriza que es un lugar situado, la mitad en la cúspide de un pequeño cerro, y la otra mitad en la falda de este; que le combaten los vientos N. y NO. y ello hace su clima frío y propenso a tercianas. En un siglo el número de vecinos había aumentado notablemente de 30 a 46 –180 almas- que se repartían en 43 casas. La escuela de instrucción primaria albergaba 30 alumnos de distintos sexos, bajo la dirección de un maestro, a la vez sacristán y secretario de ayuntamiento, por cuyos tres cargos recibía 40 fanegas de trigo común. Los vecinos se servían de una fuente de buen agua –que todavía, en 1996, podía verse manando- y una iglesia parroquial dedicada a La Asunción de Nuestra Señora, servida por un cura de provisión real y ordinaria. El terreno, sigue Madoz, “es bastante áspero y quebrado, comprende un monte carrascal y una dehesa. Le baña el pequeño río Talegones sobre el que hay dos puentes de madera y sus aguas no se aprovechan mas que para el riego de algunos huertecillos y dar movimiento a un molino harinero de cubo. Los caminos todos de herradura y en mal estado. Produce trigo, centeno, cebada, avena, legumbres, poco cáñamo y hortalizas. Cría ganado lanar, vacuno, de cerda y algunas caballerías para la agricultura. Pagaba 23.719 reales de impuestos”.
Fuente del texto: Despoblados de Soria
















