domingo, 5 de abril de 2009

Excursión a Cabreriza, pueblo deshabitado


Despoblado de Berlanga de Duero


Hace poco más de veinte años que se despobló Cabreriza (sus habitantes residen, en su mayoría, en la vecina Berlanga de Duero) y, todavía, algunas tainas dan cobijo a ganado lanar. Confina con Abanco, Galapagares, Alaló y Lumías.

En el siglo XVIII era del señorío de la duquesa de Uceda, marquesa de Berlanga, quien cobraba: alguacilazgo (14 medias de cebada que reducidas a dinero importan cada año 42 reales de vellón), quatro unos por ciento, reales servicios de millones y nuevos impuestos. Pertenecían al rey las penas de ordenanza, monte, campo y sangre, que estaban encauzadas con las de Villa y Tierra en ocho ducados de vellón, y le tocaban a ese lugar dos reales y medio. Cobra también el rey las alcabalas (700 reales de vellón) y martiniega (20 reales y 22 mr./año).

En esa época vivían en Cabreriza 30 vecinos y medio incluso 7 viudas . Vivía también un pobre de solemnidad.

Era propietario el Común de un monte carrascal con algunos robles, del cual se sacaba, por el fruto de bellota, 800 reales de vellón/año. Una dehesa boyal de regadío que rendía 30 fanegas. Un pósito real. Una obra pía administrada por el Concejo y fundada por Antonio López Lozano -cura de Arenillas-, Pedro Guerrero e Ignacio Yagüe, con caudal de 65 fanegas y media de trigo que se repartía entre los meses de mayo y junio entre los vecinos de mayor necesidad. Una casa para juntas del Concejo. Taberna y mesón por adra, sin utilidad. Dos puentes de madera sobre el río Talegones para el paso a las heredades por lo que no se cobra.

Pascual Madoz, un siglo después, dice de Cabreriza que es un lugar situado, la mitad en la cúspide de un pequeño cerro, y la otra mitad en la falda de este; que le combaten los vientos N. y NO. y ello hace su clima frío y propenso a tercianas. En un siglo el número de vecinos había aumentado notablemente de 30 a 46 –180 almas- que se repartían en 43 casas. La escuela de instrucción primaria albergaba 30 alumnos de distintos sexos, bajo la dirección de un maestro, a la vez sacristán y secretario de ayuntamiento, por cuyos tres cargos recibía 40 fanegas de trigo común. Los vecinos se servían de una fuente de buen agua –que todavía, en 1996, podía verse manando- y una iglesia parroquial dedicada a La Asunción de Nuestra Señora, servida por un cura de provisión real y ordinaria. El terreno, sigue Madoz, “es bastante áspero y quebrado, comprende un monte carrascal y una dehesa. Le baña el pequeño río Talegones sobre el que hay dos puentes de madera y sus aguas no se aprovechan mas que para el riego de algunos huertecillos y dar movimiento a un molino harinero de cubo. Los caminos todos de herradura y en mal estado. Produce trigo, centeno, cebada, avena, legumbres, poco cáñamo y hortalizas. Cría ganado lanar, vacuno, de cerda y algunas caballerías para la agricultura. Pagaba 23.719 reales de impuestos”.


Fuente del texto: Despoblados de Soria

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